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17 de octubre: el día en que el voto de las mujeres en México se convirtió en un derecho

En 1953 se institucionalizó el voto femenino en México, además de permitir el voto de las mujeres, sin embargo, pasaron 24 años hasta que una mujer ganó mediante una elección una gobernación en el país

17 de octubre: el día en que el voto de las mujeres en México se convirtió en un derecho

17 de octubre: el día en que el voto de las mujeres en México se convirtió en un derecho

México – El 17 de octubre es una fecha histórica para las mujeres mexicanas, especialmente para las mujeres, porque en 1953 la participación en las elecciones mexicanas se convirtió en un derecho de las mujeres mexicanas, así como la posibilidad de ser elegidas.

Sin embargo, este evento, que marcó un hito en la política del país, no ocurrió de la noche a la mañana: desde el inicio del movimiento revolucionario mexicano, las mujeres han insistido en ser incluidas en la política del país.

En 1910, el club de mujeres “Las Hijas de Cuauhtémoc”, que se oponía a las elecciones, se unió a Madero en su movimiento por la presidencia, y poco después se celebró el Primer Congreso Feminista, uno de cuyos acuerdos más importantes fue la demanda de que las mujeres tuvieran derecho a votar en las elecciones de la ciudadanía, demanda que no estaba vigente en ese momento.

El 13 de enero de 1916, a instancias del General Salvador Alvarado, Gobernador de Yucatán, se celebró el Primer Congreso Feminista, en el que uno de los acuerdos más importantes fue la reivindicación del derecho al voto de la mujer.

Sin embargo, la Constitución Permanente de 1917 reconoció la igualdad entre hombres y mujeres en el mundo del trabajo al afirmar que “un trabajo igual es un salario igual, sin distinción de sexo”.

En 1923, cuando se celebró el Primer Congreso Nacional Feminista bajo los auspicios de la Liga Panamericana de Mujeres, se alzó la voz para dar a las mujeres el derecho a ser elegidas para cargos administrativos y se emitió un decreto sobre la igualdad política y la representación parlamentaria para este sector social.

El 13 de julio del mismo año, el Gobernador de San Luis Potosí, Aurelio Manrique, emitió un decreto que otorgaba a las mujeres de Potosí el derecho a votar y a presentarse a las elecciones municipales, que fue abolido al año siguiente.

Unos meses antes, tres mujeres fueron elegidas como diputadas en Yucatán: Raquel Dzib, Beatriz Peniche de Ponce y Elvia Carrillo Puerto, además de Rosa Torre, que ganó la elección para el Ayuntamiento de Mérida. Elvia Carrillo tuvo que renunciar a su puesto debido a las amenazas de muerte. Se mudó a San Luis Potosí, donde tiempo después volvió a ganar un escaño en el Congreso que no fue reconocido por el colegio electoral.

Durante el mandato de Lázaro Cárdenas, el Congreso de la Unión adoptó una iniciativa que concedía a las mujeres el derecho al voto y el derecho a ocupar los escaños populares, pero sólo bajo el gobierno de Miguel Alemán se publicó en 1947 la reforma del artículo 115 de la Constitución, que concedía a las mujeres el derecho al voto en las elecciones locales.

En diciembre de 1952, el presidente Adolfo Ruiz Cortines presentó al Congreso una iniciativa de reformas constitucionales, cuyo proceso había quedado inconcluso por Lázaro Cárdenas, que fue aprobada por el Senado en septiembre de 1953. El 17 de octubre del mismo año, el Diario Oficial de la Federal publicó las reformas al artículo 34 de la Constitución y las modificaciones al artículo 115 de la Constitución, que otorgaban a la mujer los derechos mencionados.

De esta manera, en las elecciones del 3 de julio de 1955, las mujeres mexicanas pudieron emitir sus votos por primera vez en las elecciones federales para elegir a los candidatos que conformarían el XLIII

No fue sino hasta 24 años después, en 1979, que una mujer ocupó un influyente cargo como gobernadora, ya que Griselda Álvarez fue la primera mujer gobernadora de México por el estado de Colima.

El derecho al voto para las mujeres significaba el reconocimiento de la igualdad de derechos en la participación política. Desde entonces, la lucha de las mujeres por su derecho a participar en los procesos de adopción de decisiones del país ha continuado.